2/12/2012
No me entiendo.
Mencionaste las palabras que me dejaron sin palabras. No pude ni verte a los ojos, agache la mirada y con una media vuelta desaparecí de tu vida. No quise voltear pero sentía tu mirada clavada en mi espalda. Pensé mil cosas a la vez y tantos pensamientos me marearon. Corrí al bar que estaba en la esquina, ese el de la puerta roja. Llegue con el cantinero y le pedí un shot de lo mas fuerte que tuviera, lo bautice con tu nombre y me lo tome. Y otro, tras otro, tras otro. Al llenar el cenicero de cigarrillos me marche de ese lugar. Quise dejar tu recuerdo debajo de la mesa pero me siguió hasta la casa. Siempre he creído que tenemos un limite de lagrimas por persona y yo ya había tenido suficiente. ¿Cómo te explico el dolor que siento en el lado izquierdo de mi pecho? Aunque quiera no puedo odiarte. No puedo. A pesar de todo el daño que me causaste no se como pero, sigo amándote. Amándote con todas mis fuerzas. Me jodiste la vida y las ganas de vivirla. Porque si no es a tu lado nada esta bien. A olvidarte todavía no aprendo pero estoy trabajando en eso.