Ahí estaba yo, sentada en la mesa del salón contando los minutos para salir a fumarme un cigarrillo. Al dar la 1:15 el profesor nos dejo salir, agarre mis cosas y baje los 3 pisos corriendo, saque la credencial de mi bolso y me dirigi a la rampa para poder sentarme. Saque un cigarrillo y lo prendi. Veía como la gente pasaba, derrepente se empezo a llenar el lugar y yo solo disfrutaba de mi cigarrillo. Inhala, exhala. Era el día mas normal del mundo. Cerré los ojos por unos segundos y sentí como alguien se sentaba a mi lado, los abrí. Era alto, cabello oscuro y ojos color marrón claro. Tenia una blusa color gris y unos tenis blancos un poco desgastados.
¿Tienes fuego? - preguntó.
A la 1:25, todo cambió para siempre.

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